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⦿ Qué es y cómo tratar una Fístula Perianal.

Dr. César Rojas Noé, Fístula Perianal

En el servicio de coloproctología, una de las cirugías más frecuentes es la de fístula perianal, una afección que puede afectar significativamente la calidad de vida de los pacientes.

¿Qué es una fístula perianal?

La fístula perianal es un trayecto anómalo que comunica el recto o canal anal con un orificio externo ubicado en la piel del periné o alrededor del ano. Generalmente, este trayecto se origina a partir de una infección previa en una glándula anal, la cual provoca un absceso que, al drenarse, deja un conducto que no cicatriza correctamente y permanece infectado y abierto.

Causas y factores de riesgo

El principal origen de la fístula perianal es la infección de las glándulas anales, pero existen factores que pueden predisponer a su aparición:
– Enfermedad inflamatoria intestinal (EII), especialmente la enfermedad de Crohn.
– Diabetes mellitus, que puede dificultar la cicatrización.
– Tuberculosis, VIH u otras infecciones crónicas que afectan el sistema inmunológico.
– Cirugías o traumas previos en la zona anal.
– Higiene deficiente y factores anatómicos que favorecen la retención de bacterias.

Síntomas de la fístula perianal

Los síntomas pueden variar según la gravedad del caso, pero los más comunes incluyen:
-Dolor perianal crónico, que aumenta al sentarse o evacuar.
-Secreción persistente de pus o líquido con mal olor a través del orificio externo.
-Inflamación y enrojecimiento en la zona perianal.
-Fiebre y malestar general en casos de infección activa.
-Comezón o irritación anal debido a la secreción constante.

Diagnóstico de la fístula perianal

El diagnóstico debe realizarse con un examen clínico detallado por un especialista en coloproctología. En algunos casos, pueden requerirse estudios complementarios como:
-Ecografía endoanal para evaluar el trayecto de la fístula.
-Resonancia magnética pélvica, especialmente en fístulas complejas.
-Fistulografía, que permite visualizar el trayecto con un medio de contraste.

Tratamiento de la fístula perianal

El tratamiento es principalmente quirúrgico, ya que la fístula no se cierra por sí sola. Las opciones incluyen:

Fistulotomía: se abre el trayecto fistuloso para que cicatrice de adentro hacia afuera. Es el tratamiento más efectivo para fístulas simples.
Colocación de setón: un hilo quirúrgico que se deja temporalmente en el trayecto para permitir el drenaje y evitar infecciones recurrentes.
Técnicas de colgajo o injertos: utilizadas en fístulas complejas para preservar el esfínter anal y evitar la incontinencia fecal.
Tratamientos mínimamente invasivos: como el sellado con adhesivos biológicos o el uso de láser, que pueden ser opciones en casos seleccionados.

Importancia del seguimiento médico

Después de la cirugía, es fundamental un buen control postoperatorio para evitar recurrencias y complicaciones como infecciones o cicatrización inadecuada. Además, se recomienda:
-Mantener una higiene perianal adecuada.
-Seguir una dieta rica en fibra para evitar el estreñimiento.
-Evitar el sedentarismo y mantener una buena hidratación.

Si presentas síntomas de fístula perianal o has tenido un absceso perianal previo, consulta a un especialista para recibir un diagnóstico oportuno y evitar complicaciones a largo plazo.

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